Les P'tites Indécises



ENGLISH & ABAJO SPANISH

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- I prefer to go to the bar when you're there because that way you invite me.

- What a nerve you have.

- Don't complain, I'll draw you a picture.

- You're a terrible drawer.

- You cook very well, you fuck very well, you have a great sense of humor but you have no idea about art.



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- Prefiero ir al bar cuando tú estás porqué así me invitas.

- Qué morro tienes.

- No te quejes, te haré un dibujo.

- Si dibujas fatal.

- Cocinas muy bien, follas muy bien, tienes mucho sentido del humor pero no tienes ni idea de arte.

ONCE UPON A TIME...

... MY LIFE

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06:30 in the evening. Café Les P'tites Indécises. The glass of wine I was drinking was named after a person: Spencer? Red wine and men have always given me a headache, especially red wine. At the next table I had a Frenchman with a Swedish woman and a Mac computer. They spoke English. They put the computer aside to order two more glasses of wine. Only in Paris do people work drinking wine in a bar, as I did too. I really felt like saying to them, "Please speak quieter, it will be more romantic, even for me." But I didn't. I'd like to remember what I looked like. At that time: blond hair, brunette, red hair.... What was I like? I was someone, a person, occupying a table. It could have been any table. Any bar. It might not have been me and it might not have happened to me. I get a little dramatic when I remember times past, I miss the memories, but not the times themselves. Of course it was me, brunette with middle long hair but shedding it like Eve's snake, changing the color of my hair like a snake shedding its skin to the sound of the season. To the sound of the colors of the leaves on the boulevards, in ButtesChaumont, in Luxembourg, in Tuilerie. Fuck, I'm getting dramatic and no, I'm not remembering, I'm writing while I'm waiting for Pierre. Pierre is late, in fact I don't think he's coming, he never comes.



HABÍA UNA VEZ...

... MI VIDA

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06:30 de la tarde. Café Les P'tites Indécises. La copa de vino que me estaba tomando tenía el nombre de una persona ¿Spencer? El vino rojo y los hombres siempre han dado dolor de cabeza, especialmente el vino rojo. En la mesa de al lado tenía un francés con una sueca y un ordenador Mac. Hablaban inglés. Dejaron el ordenador al lado para pedir dos copas más de vino. Solo en París la gente trabaja bebiendo vino en un bar, como yo lo hacía también. Me apetecía mucho decirles: "Por favor hablad más bajo, será más romántico, incluso para mí". Pero no lo hice. Me gustaría recordar como era yo. En aquella época: cabello rubio, moreno, pelirrojo... ¿Cómo era? Era alguien, una persona ocupando una mesa. Podría haber sido cualquier mesa. Cualquier bar. Podría no haber sido yo ni esto pasarme a mí. Me pongo un poco dramática cuando recuerdo tiempos pasados, echo de menos los recuerdos, pero no los tiempos en sí. Pues claro que era yo, castaña con melenita pero mudando como la serpiente de Eva, cambiando el color del pelo como una serpiente que muda de piel al son de la temporada. Al son de los colores de las hojas en los bulevares, en Buttes Chaumont, en Luxembourg, en las Tuileries. Joder, si que me vuelvo dramática y no, no estoy recordando, escribo mientras espero a Pierre. Pierre llega tarde, de hecho no creo que venga, nunca viene.


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Pierre has a shitty attitude, he always says he's coming but then he doesn't show up. And what am I doing writing? I should be in the studio with Spencer (the wine) painting and not writing. I told him I was here, I wrote him before my battery ran out. Damn Pierre. Bartenders must have patience by contract. There he is, dark hair, with a mustache, toned and tanned skin, he looks like he's about to go to his own oyster farm to get dinner. On the other side of the bar is a young guy with the air of a quartier bar customer who talks to anyone who walks through the door, but there's something wrong with his concept. Even so, the bartender seemed to enjoy the conversation. A man comes in, I know him and I don't know what for. He must work somewhere I go to a lot but where we don't talk directly, like a supermarket cashier. He's sitting next to the young customer at the counter. Who is he? I can't imagine how this story is going to end. Everyone in my studio drinking Spencer? I hope not, you have to see the volume of decibels that the couple next to me are releasing, then they will say that we Spaniards talk loud, you have to see the Gauls and the Vikings. Today I don't shout, it seems I don't.



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Pierre tiene una actitud de mierda, siempre dice que viene pero luego no aparece. ¿Y yo que hago escribiendo? Debería estar en el estudio con Spencer (el vino) pintando y no escribiendo. Le he dicho que estaba aquí, le he escrito antes de que se me terminara la batería. Maldito Pierre. Los barman deben de tener paciencia por contrato. Ahí está él, moreno, con bigote, piel bronceada y tonificado, parece que está a punto de ir a su propia ostrería a sacar la cena. Al otro lado de la barra hay un chico joven con aire de cliente de bar de quartier de los que hablan con todo ser que traspase la puerta, pero en su concepto hay algo que no encaja. Ahún así, el barman parecía disfrutar de la conversación. Entra un hombre, lo conozco y no sé de qué. Debe trabajar en algún lugar al que voy mucho pero en el que no hablamos directamente, como un cajero de supermercado. Se ha sentado al lado del cliente joven en la barra. ¿Quién es? No me imagino cómo va a acabar esta historia ¿Todo el mundo en mi estudio bebiendo Spencer? Espero que no, hay que ver el volumen de decibelios que están soltando la pareja de al lado, luego dirán que los españoles hablamos fuerte, hay que ver los galos y los vikingos.



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Today without Pierre and not out of bed. Today I am invisible to the bar, they ignore me even the iron columns and the floor I'm on. Wait, it seems that my luck changes. The dark-haired bartender, who looks as delicious as cheese and in France there are more than 250 cheese's kinds, just looked at me when he passed by. There are two possibilities:


The story continues next week on Living For Breakfast.

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Hoy no grito, parece que no. Hoy sin Pierre y fuera de la cama no. Hoy soy invisible para el bar, me ignoran las columnas de hierro y hasta el suelo que piso. Espera, parece que cambia mi suerte. El barman moreno, que está como un queso y en Francia hay más de 250 tipos, me acaba de mirar al pasar por el lado. Hay dos posibilidades:


La historia continúa la semana que viene en Living For Breakfast.

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